Adelardo López de Ayala

Guadalcanal, 1828-Madrid, 1879

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Nació nuestro autor en Guadalcanal, cuando esta población sevillana era de la provincia de Badajoz. Sus padres eran adinerados y lo envían a Sevilla para estudiar bachillerato y la carrera de derecho, pero se enfrenta en Sevilla a las autoridades académicas y tiene que regresar a su pueblo natal. Nunca terminó la carrera, pero escribe sus primeras obras de teatro y algunos poemas y leyendas que hoy no se conservan.

Más tarde vuelve a Sevilla y escribe su primera obra importante, Un hombre de estado, (drama histórico). Se marcha a Madrid con la intención de triunfar y, gracias a un buen amigo, conoce a algunas personas poderosas y consigue estrenar su obra en el Teatro Español en 1851. Fue su primer éxito. Este estreno fue muy importante para el autor porque en él conoció a la que sería su amor durante quince años, la actriz Teodora Lamadrid.

Poco tiempo después representa su comedia de capa y espada Los dos Guzmanes, en la que sigue con fidelidad los grandes modelos españoles, especialmente a Calderón, autor al que siempre admiró. En 1851 escribe su primera zarzuela Guerra a muerte, con la que inicia su otra gran dedicación como escritor.

Como buen hombre de su época que es, Ayala colaboró en periódicos de su tiempo. Es de resaltar su participación en un periódico crítico, El padre Cobos.

Tan importante como su labor literaria es la que realiza como político. En 1857 representa a Mérida como diputado. Fue el comienzo de su carrera, pues al año siguiente fue elegido por Castuera. Como político era de tendencia liberal, y su participación en política le favoreció como literato.

Entre los años 1857 y 1861 escribe dos obras importantes El tejado de vidrio y El tanto por ciento. Con ellas obtiene un gran éxito y se pone a la altura de escritores consagrados de la época, como Tamayo y Baus (principal representante de la alta comedia). Fue tan grande el éxito que a raíz del estreno de la segunda recibió un homenaje público en el que Martínez de la Rosa le entregó una corona de oro y un libro de poemas elogiando al autor.

El escritor no desaprovechó su éxito y entregó a la escena otras zarzuelas y obras teatrales como El nuevo don Juan, donde retoma el tópico personaje romántico ya tratado en El tejado de vidrio, pero desde nuevas perspectivas. Como vemos, nuestro personaje no paraba. En lo político y tras algunas subidas y bajadas (entre otras sufre un destierro a Portugal por oponerse al régimen de Isabel II. Un año después escribió el Manifiesto de Cádiz, que ayudó a destronar a ésta), es nombrado Ministro de Ultramar en el reinado de Amadeo de Saboya, pero de nuevo sus opiniones políticas le obligan a dimitir.

En 1870 la Real Academia Española le nombra académico, y él realiza un excelente discurso de ingreso sobre su autor teatral favorito, Calderón de la Barca.

Con Alfonso XII, sigue siendo diputado y ministro. El año 1878 es muy importante para Ayala; en lo político es nombrado Presidente del Congreso y en lo literario publica Consuelo, una de sus mejores obras. Su estreno fue un gran éxito al que acudió el Rey. Como indicativo de su gran fama podemos señalar que Alfonso XII le encargó la oración fúnebre por la reina María de las Mercedes. Fue la última aparición en público. En diciembre de 1879 el Rey le propone como presidente del Consejo de Ministros. Él, consciente la grave enfermedad que padecía, rechazó la oferta a favor de Cánovas. Ese mismo año murió en Madrid.

Como literato hay que decir que López de Ayala destaco especialmente como autor dramático y se configura junto a Tamayo y Baus como el principal representante de la alta comedia.

Su obra está formada por unas catorce piezas en total, pero realmente significativas podemos decir que sólo son seis. Sus obras se dividen en dos grupos: dramas históricos, sobre todo Un hombre de estado (1851) y Rioja (1854), y sus contribuciones a la alta comedia: El tejado de vidrio (1856), El tanto por ciento (1861), El nuevo don Juan (1863) y Consuelo (1878).

Ayala dejó pocas opiniones en cuanto al teatro, pero su posición ante este es bastante convencional. Su intención es escribir obras que sean morales sin moralizar, que sean elevadas pero sin ponerse fuera del alcance de su público, y que sean construcciones artísticas y no meras copias de la realidad.

Un hombre de estado fue la primera obra de Ayala y su estreno tuvo lugar en 1851. El contenido de la pieza es la vida de Rodrigo Calderón, secretario de Felipe III, y su espectacular ascenso y caída. Como todas las obras del autor, está dominada por un claro valor moral: la ambición y el ansia de poder desmedidas conducen siempre a la catástrofe. Se trata de un drama histórico, pero por el tratamiento del tema se acerca más a la alta comedia.

En El tejado de vidrio y El nuevo don Juan trata el autor del personaje romántico por antonomasia (Don Juan) y del tema del donjuanismo. La diferencia entre la visión romántica del tema y la de la alta comedia es que ahora el galán no es un pecador cuya alma está en peligro, sino que es un seductor profesional que constituye una amenaza contra el núcleo básico de la sociedad, la familia. Por eso la justicia no está en manos de Dios, como en la obra de Zorrilla, sino en la de las víctimas, que al final lo dejan en soledad y menospreciado.

En El tanto por ciento, perteneciente a la alta comedia y cuyo estreno tuvo lugar en Madrid en 1861, aparece por primera vez el mundo de las finanzas en el teatro español. Esto es una muestra de la importancia del tema para la clase burguesa, a la que va dirigida este tipo de teatro. El argumento gira en torno a un engaño colectivo en el que están implicados la fortuna del protagonista y el honor de la heroína, que al final consiguen triunfar y librarse del grupo de personajes que había urdido la trampa. Con esta obra Ayala se consagró como autor dramático ante el público y la crítica.

Consuelo es la mejor obra de López de Ayala y constituyó un gran éxito. La pieza se encuadra dentro de la alta comedia. Fue representada por la que fue su segundo amor y prometida, Elisa Mendoza Tenorio. Se estrenó en Madrid el 30 de marzo de 1878. La protagonista, la heroína Consuelo, ejemplifica el matrimonio por conveniencias económicas y por bienestar social, y no por amor. Con esta obra el autor pretende dar una enseñanza moral y demostrar cómo los intereses materiales se vuelven contra los mismos interesados, pues al final Consuelo se queda sola y se arrepiente de su decisión inicial.

 

A.S.S. /F.E.S.S.